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egoismo

Ser egoístas: un concepto confuso

Estamos constantemente escuchando o leyendo cosas sobre el ego, de cómo erradicarlo de nuestras vidas para no ser dominados por él y encontrar la verdadera voz interior. ¿Pero eres capaz de determinar siempre, cuando actúas por ego y cuando te sacrificas en pos de él?

En mi opinión, es una línea muy delgada y muchas veces confusa, hay situaciones que son muy claras, pero en otras a menudo perdemos nuestra individualidad y nos sacrificamos para beneficiar a los demás, pensando que eso es la espiritualidad.

¿Crees que anteponer tus deseos o necesidades a las de los demás es egoísmo? Está claro que no se trata de ser caprichoso y de conseguir lo que desees a cualquier precio simplemente porque eso es tu deseo, eso sí es ego puro y duro.

imagen-1A lo que me refiero es a hacer aquello que en tu interior no quieres hacer pero “lo fuerzas” para satisfacer a los demás, porque estás más pendiente de lo que piensen de ti, o porque esperas que se te reconozca o te quieran…, por lo que sea, sucumbes a las necesidades de los demás antes de estar en armonía contigo mismo.

Aquí es cuando se produce la desconexión con tu verdadera esencia, poco a poco dejas de escucharte, dejas de vibrar, te desconectas literalmente de tu fuente o de tu ser superior porque haces todo en función de los demás, esperando que tu entorno te de aquello que crees que por ti mismo ya no puedes darte.

Y te pasas la vida haciendo lo que no quieres hacer, siendo una persona que “encaje”, intentas agradar a todo el mundo y en ese camino te pierdes, te abandonas a la suerte esperando que milagrosamente un día todo eso cambie.

Pero no cambiará si tu no cambias, ayudarás o mantendrás a tu entorno 10 veces más feliz si tu eres feliz y para eso tienes que empezar por escucharte, por aprender a sentir nuevamente qué es lo que quieres y lo que te hace feliz.

Es un ejercicio diario, de detenerse antes de responder, antes de ceder a un requerimiento, algo tan simple como preguntarte “¿Qué es lo que realmente deseo?” y responderte sin culpa, sin juzgarte.

Veamos un ejemplo: una amiga que tiene un problema te llama para quedar. Lo primero que te vendrá a la mente será “pobre, se siente mal, quiere hablar, soy una egoísta si no voy…”. Ahora pregúntate: ¿quieres ir realmente?, ¿te sentirás bien escuchándola?, ¿te hace feliz la idea de escucharla y darle tu apoyo?, ahí es dónde debes centrarte, siempre tienes que pensar en cómo te hace sentir hacer una cosa.

Si estás preparado, si estás en la vibración adecuada, sentirás que QUIERES ir, no que DEBES ir. Y si es lo contrario, no es ser egoísta decir que no puedes, porque tu estado emocional eres tú mismo y no puedes cargarte con la energía negativa de otra persona si luego no eres capaz de liberarte o limpiarte y con ese hecho arruinas todo tu día.

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Tú no eres el salvador del mundo, pensar que puedes ayudar o salvar a los demás sí es un pensamiento egoísta.

Muchas veces nos dejamos manipular por aquellos que nos rodean, cedemos por “no ser egoístas” algunas veces sin darnos cuenta y otras justificando nuestras propias acciones o a esas personas que intentan que cedamos ante sus necesidades; lo que propongo es que empecemos a practicar el egoísmo sano. Como dicen los terapeutas  Richard y Rachael Heller:

“El egoísmo sano consiste en respetar las propias necesidades y sentimientos aunque los demás no lo hagan. Sobre todo si los demás no lo hacen”.

Piensa siempre en cómo te sentirás antes de hacer cualquier cosa, así aprenderás a sintonizarte nuevamente con quien eres realmente o con tu espíritu, es algo que tenemos olvidado, el espíritu siempre quiere nuestra felicidad.

Cuando vibras alto, cuando eres feliz todo se transforma y nadie dirá que eres una persona egoísta por ser feliz y si lo dice, quizá es que quien necesita aprender a ser feliz es él. Recomiéndale que lea esto 🙂

Univergia

Crecer, vivir de forma sana y saludable, conectar con el Yo interior… es un camino que debemos hacer nosotros mismos, pero no estamos solos.

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